La boda real británica y el sorprendente contrato prematrimonial que hay tras ella

El Príncipe Guillermo y la ya Princesa Catalina se han casado en la Abadía de Westminster en una emocionante ceremonia ante casi 2.000 personas.

Kate iba muy elegante con un vestido color marfil y encaje creado por la diseñadora Sarah Burton,que pertenece a la casa de moda Alexander McQueen. El vestido tenía una cola de casi tres metros que ha llevado la hermana de la novia durante gran parte del evento. Además la novia llevaba un velo acompañado por una impresionante diadema vintage de Cartier cedida por la reina Isabel II para la ocasión. En cuanto a los invitados sorprende ver como por un día la realeza se ha codeado con las celebrities como Elton John y su esposo David Furnish o el matrimonio Beckham.

Como parte menos idílica de la historia y según el diario alemán Bild, existe un acuerdo prenupcial preparado por los abogados Spears de Londres cuyas cláusulas son de lo más polémicas. Aunque la casa real no ha confirmado esta información la mayor de los expertos en este tipo de asunto coincide en que esta información es verídica. En caso de una ruptura la duquesa de Cambridge perdería el título, las residencias y lo más difícil de digerir, a sus futuros hijos. Del mismo modo no podría reclamar ni una sola libra del patrimonio de su marido que actualmente es de unos 13 millones de libras y cuando herede ascenderá hasta los 325 millones.

Hay que destacar también el importante papel de la prensa y sobretodo el seguimiento a través de Internet de la ya conocida como la boda “2.0“. A través de Twitter se han llegado a generar 146 mensajes por minuto en #royalwedding. El número de referencias ascendió hasta un 700% desde el mes de marzo, según el estudio realizado. También determinaron que comentarios positivos superan claramente a los negativos en una proporción de seis a uno. Además de las cifras hay que destacar la buena organización del evento, y como no, todo coordinado con una exquisita puntualidad británica.

 

 

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